El 25 de mayo de 2008 acerca cada vez más el Bicentenario de nuestra independencia de hecho, cuando logramos un gobierno propio y desprendiéndonos de la corona Española. Ese día, a partir de ahora, también va a marcar otro hito en la historia de nuestra joven nación, el Grito de Rosario, donde más de 300 mil personas manifestaron su repudio a un modelo económico que ahoga a las economías regionales y al principal motor de nuestro crecimiento, el campo. Pero también se notó el enojo con el modelo político del régimen kirchnerista de aplastar a la oposición y de agraviar a los medios de comunicación que no obedecen órdenes de la Caja Rosada. Mientras tanto, en Salta, la Presidente festejaba el día cívico con, apenas, 25 mil personas.
Con discursos moderados, pendientes del diálogo del lunes 26 con el gobierno, el campo y otros sectores reclamaron por un país más federal, por un Congreso independiente y fuerte. Pero claro, el gobierno lo tomo como una declaración de guerra y decidió suspender la reunión con la Mesa de Enlace. Después de eso, la cúpula kirchnerista del PeJota dio a conocer un escrito francamente dañino, no sólo para el país, sino también para ellos mismos.
Calificaron al campo de “golpista” y al acto como un intento de destitución, algo raro, ya que haber sido así, tendría que haberse hecho en la Capital, frente a Balcarce 50 y entrando en la Casa Rosada. Pero claro, nuevamente ellos son las pobres víctimas de sectores gorilas, antidemocráticos y apátridas que nuevamente vienen a interrumpir la siempre inconclusa Revolución, pregonada por el General desde 1945.
En el mundo, los principales diarios sostienen que para el gobierno el día del juicio final está llegando. No le hechemos la culpa al campo, ellos solos se cavaron su tumba. No saben cómo solucionar un conflicto, o al menos no lo intentan. Durante un mes negociaron sin negociar, luego, cancelan las reuniones y no convocan a nuevas. ¿Esa es forma de intentar destrabar un conflicto que promete durar bastante más?
Es momento de que entiendan, de una vez por todas, que dialogar y negociar no es ser derrotado. No se hagan las víctimas de un futuro golpe de Estado que no va a suceder. Si no cambian el rumbo, dejando de lado la hipocresía y la soberbia, quien los saque del gobierno no va a ser el campo, sino el mismo pueblo, artífice en 2009 de que pierdan su mayoría absoluta en el Congreso de la Nación, lo cual les va a dificultar su gestión hasta 2011. ¿No les suena parecido? A mí, atento lector, me hace acordar a un gobierno que sacó al peronismo de una década de poder, asumiendo con mayoría en las dos Cámaras, pero que al no poder manejar una crisis, la gente da por finalizada esa situación legislativa y el gobierno termina cayendo por las acciones del principal partido opositor. A veces pienso que los argentinos no tenemos memoria y que no aprendemos de nuestros nefastos errores en el pasado.
El gobierno debe insistir con el dialogo si quiere un acuerdo nacional para llegar al Bicentenario. El enemigo no es el campo, sino la mentira y el clientelismo. Hablan de distribuir la riqueza, pero hacer casinos como los de Rosario o construir un Tren Bala me parece que no es lo que la mayoría de la población entiende por una justa distribución de la riqueza.
Como dijo un famoso escritor estadounidense, ¡Argentina! ¡Wake up!, es momento de que se den cuenta que son ellos los que tienen que realizar la autocrítica y llamar al diálogo. Lo preocupante, es que se nos viene la tormenta encima, y sólo la Presidenta tiene el poder para hacer salir el sol en la República. Mientras tanto, el campo comienza con la Tercera Guerra Rural.

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