Hay un juego de cartas, muy divertido por cierto, que se llama “chupete”, donde cada pareja de jugadores establece un número mágico para poder ganar el juego y, obviamente la partida.
Hoy a la madrugada el número mágico fue 46… cuarenta y seis senadores que han hecho historia, aunque no de la buena, lamentablemente. Estos hombres y mujeres han abandonado al sector más débil de nuestra sociedad: los jubilados, y a aquellos que los seremos en un futuro.
Cuarenta y seis personas han traicionado a millones de argentinos, muchos de los cuales, engañados, ven con esperanza este cambio de rumbo en la Argentina. Muchos se llenan la boca diciendo que ha sido un triunfo del pueblo y una justicia histórica que viene a reparar una pésima decisión que defraudó y robó al pueblo argentino; decisión que fue tomada por un gobierno del mismo partido que el actual, aunque el ex presidente en ejercicio de las funciones intente separarse del menemismo de que llama la “Década Infame de los ‘90”. Parece ser que el Señor Kirchner no recuerda que él fue gobernador en esa década, y derrochaba apoyo y simpatía a ese régimen, apoyando, entre otras cosas, las privatizaciones corruptas que hoy tanto critica, y estatiza de forma no menos corrupta.
Pero volviendo al tema, los funcionarios y defensores de este gobierno sostienen que esta nueva ley es para el beneficio del pueblo. Muchos jubilados se emocionan hasta las lágrimas. Sin embargo, no saben que dentro poco seguirán derramando lagrimas, pero no ya de inocente emoción, sino de asqueo e impotencia. Así reaccionar cuando vean que los ahorros guardados durante toda su vida son usados no solamente para pagar sus haberes jubilatorios, sino para mantener en pie un gobierno que se tambalea, que desespera por su necesidad de caja para asegurar su supervivencia política o, al menos, retrasar lo que para muchos ya es inevitable.
Muy probablemente dentro de los próximos días o meses se anuncien inversiones estatales millonarias en obras públicas manejadas por el Ministro más impresentable de este gobierno –el Señor Julio de Vido- cuyo fin no es el inocente bienestar del pueblo, sino, como dije antes, un impulsor para esta gestión, que a poco de cumplir un año de mandato, ya ha desgastado su poder político y ha hartado a la mayoría de los argentinos, incluso, a muchos de quienes los han votado. Muchos piensan que estas obras serán responsables de un pequeño despegue de la economía argentina, a causa de la nueva demanda de empleo, aunque, en mi opinión, con la grave crisis mundial y los despidos que se avecinan, esto se verá claramente opacado.
Seguramente al anuncio del pago al Club de París seguirá el cumplimiento riguroso de las obligaciones externas del país. Claro, ahora hay miles de millones de dólares frescos para usar, que “aparecieron” en el momento indicado: cuando el país estaba a punto de entrar en cesación de pagos, ese tan temido “Default”.
Hasta acá, las implicaciones económicas, pero hay una que es, a mi entender, bastante más básica e importante en una democracia. Hace unos meses, la gestión K, seguramente en su eterna ambición de caja, llamó a la población a que elija que tipo de futuro previsional quería, si el de capitalización o el de reparto. Cerca del 80% de las personas que estaban en el primer sistema decidieron seguir “bajo las garras perversas de las AFJP”, ejerciendo libremente su derecho. ¿Dónde quedo la libre opción? Nuevamente los K demostraban su poco aprecio a la democracia, y más cuando las decisiones no les son favorables. Así con esta monstruosa ley han pasado por alto a miles de argentinos en su derecho y según ellos vinieron a “salvarlos”. Creen que somos una suerte de idiotas que andan pululando por ahí, por el simple hecho de que el aire es gratis.
No sólo han demostrado una grave falta de respeto a la Democracia, sino a todos los argentinos, sin importar ideologías políticas, porque cuando se toman decisiones de esta índole, no se mancha e insulta a los ciudadanos opositores, sino a la ciudadanía en general.
Argentinos, hemos dado un nuevo paso hacia la inexorable corrupción de los Kirchner. Muchos se quejan, pero la mayoría de ellos han sido simple espectadores pasivos en este asunto y no han acompañado a aquellos que se manifestaron constantemente en las calles contra esta medida, digna de un gobierno que poco le interesa la opinión de su pueblo, como el de Cuba y el “Bolivariano” de Venezuela. Esto da escalofríos, ¿no es así?... cada vez nos parecemos mas al gobierno del Loro Barrancudo Bolivariano. Así empezamos, primero fueron por el campo, ahora por los jubilados. ¿Quiénes siguen? Podría ser cualquiera, pero creo que las próximas víctimas del “Socialismo del Siglo XXI” serán las Compañías de Medicina Prepaga o las Aseguradoras de Riesgo de Trabajo.
Qué lejos estamos de octubre de 2009. Pero hay que verle el lado positivo, cada vez que escribo sobre las “sabías” decisiones de este gobierno, esa fecha está más cerca. Sólo nos resta esperar, aunque hay que admitir que será una espera larga y amarga.

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